A menudo no somos conscientes del peso que representan nuestros deseos obsesivos. Los llevamos como un bulto invisible que nos agota.
1. Busca varias piedras de tamaño medio. Escribe en cada una el nombre de un deseo o persona a la que estés apegado.
2. Llévalas en tus bolsillos durante todo un día. Siente cómo te molestan al caminar, cómo te frenan.
3. Cuando el peso sea insoportable, elige una piedra, pregúntate "¿Qué me ha enseñado este apego?" y tírala con determinación. Siente la ligereza física inmediata.