Al despertar y antes de dormir, tu cerebro está en un estado de receptividad máxima. Es ahí donde "programas" el software de tu realidad.
Antes de tocar el móvil, define tu frecuencia. No pienses en tareas, piensa en cómo quieres sentirte. Di: "Hoy elijo la frecuencia de la fluidez. El Universo colabora conmigo y yo me quito de en medio".
Al acostarte, repasa el día pero solo lo que salió bien. Si algo fue mal, visualízalo como te habría gustado que sucediera. Duérmete con la sensación de "Misión Cumplida".